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Lisboa fue una de las ciudades invisibles imaginadas por Italo Calvino: ciudad blanca y oceánica, bañada por un estuario esmeralda, lugar de sueños y de poesía, ciudad perezosa a la vez que sonámbula y embriagadora, donde se deambula en el tiempo más que en el espacio. Antes que se auto-inviten de repente vulgares derivas comerciales del turismo de masas, perturbando el frágil equilibrio de la ciudad, ensuciando su delicado encanto, entrometiéndose cada vez más lejos. Así que los habitantes de Lisboa dicen a los turistas y a las autoridades locales lo que a Lisboa no le gusta, esperando de todo corazón que el cambio vendrá de ellos.

airbnb
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Alquiler a corto plazo

« Burbuja inmobiliaria »… la fórmula ya se utiliza sin miedo para evocar el aumento vertiginoso de los alquileres y del precio de la vivienda por metro cuadrado en el centro de Lisboa. Mientras que en el barrio de Chiado, los precios ya están sobrepasando los que pueden encontrarse en Madrid, Airbnb puede jactarse de más de 10.000 ofertas de alquiler en el corazón de la capital portuguesa.. El panorama es aún más oscuro ya que este negocio se concentra cada vez más en las manos de grandes especuladores.

Perjuicios para los vecinos y habitantes

  • Desaparición total y absoluta de las comunidades locales de los barrios céntricos, mandados hacia la periferia más o menos cercana.
  • Presiones constantes y prácticas discutibles por parte de los agentes inmobiliarios e inversores codiciosos para con los pequeños propietarios.

Molestias para el turista

  • La ciudad de Lisboa debe su encanto y su identidad a la singularidad de su vida local, sus escenas y las costumbres que componen su vida cotidiana creando y manteniendo el ambiente pintoresco de sus barrios más antiguos. ¿Será necesario pagar a figurantes o crear una reserva de “indígenas típicos” en el centro de la ciudad para paliar el exilio de los vecinos?

Soluciones

  • Alojarse en un hotel.
  • Intentar asegurarse, como mínimo, de que la persona que alquila el apartamento es quien lo gestiona, y que no tiene otros muchos repartidos por la ciudad.
Go-car
Go-car

GO-cars

Vehículo híbrido que acumula todas la taras posibles e imaginables.

Molestias para los habitantes

  • Ruidoso por partida doble: impulsado por un motor de scooter poco potente y constantemente llevado al máximo; una voz de robot escupe de vez en cuando alguna banalidad sobre la ciudad.
  • Muy contaminante, puesto que está dotado de un motor de scooter demasiado pequeño.
  • Atracción entre las más desinhibidoras para los pasajeros, que parece literalmente que se creen que están en Disneyland (gritos, delirios de todo tipo), aún más cuando desfilan en grupo.

Molestias para el turista

  • De lo más incómodo: los pasajeros sufren constantes sacudidas debido a los adoquines.
  • Peligroso: los pasajeros se encuentran a ras de suelo, a la altura del parachoques de los coches, respirando a la vez todas las emisiones contaminantes.
  • Limitante: no permite visitar los lugares con más encanto, a los que se llega andando.

Solución

  • Lisboa se descubre caminando.
cruise ship
cruise ship

Cruceros

Apoteosis del capitalismo, miles de pringados que dejaron su tarjeta de crédito en recepción se van amontonando dentro de una ratonera gigante y flotante. Son vomitados durante algunas horas en diversas ciudades de varios países. El embrutecimiento es total, el borregueo absoluto, la glotonería repugnante, los servicios caros y mediocres, la emboscada perfecta.

Molestias para los habitantes

  • Los edificios flotantes que se levantan frente al barrio de Alfama son como una cicatriz en medio de la cuna de la ciudad y son un insulto descarado a los 2000 años de historia que ligan esta ciudad al mar y a la aventura.
  • Contaminación atmosférica: los cruceros generan un alto nivel de contaminación del aire, totalmente insoportable para los residentes cuando atracan en el puerto, debido a los óxidos de azufre, dióxido de carbono y otras partículas finas que expulsan.
  • Contaminación sonora: una desagradable música del peor gusto invade con frecuencia el barrio cuando se arma la fiesta en el puente principal.
  • Lejos de representar una fuente de ingresos para los pequeños comerciantes de la zona, estos turistas enriquecen sobre todo a los organizadores de dichos cruceros (venta de excursiones, etc) y los grandes establecimientos asociados (que tienen capacidad para recibir tantísima gente).
  • Crea el tipo de turismo de masas que a Lisboa no le gusta.

Fastidios para el turista de crucero

Soluciones

  • Dar preferencia a viajes de forma individual o en grupos reducidos.
  • Dar preferencia a viajes personalizados y en barcos pequeños.
Tuk-tuk
Tuk-tuk

Tuk-Tuk con gasolina

Desconocido hace un par de años, este vehículo llegó con gran estruendo y en cantidad a la ciudad, hasta el punto que ni el ayuntamiento sabe decir cuantos hay. Se habla de más de 300 tuk-tuks que van y vienen por los barrios céntricos de la ciudad en busca de turistas.

Molestias para los habitantes

  • Muy ruidosos, aceleran aún más en las subidas; es decir, casi siempre.
  • Contaminantes, pues están dotados de un motor pequeño y de mala calidad.
  • Obstruyen con frecuencia los lugares donde se amontonan (miradores, callejuelas).
  • Actividad desinhibidora para algunos turistas, que creen estar en un parque temático y gritan, histéricos, a menudo estimulados por los conductores que no dudan en pitar.
  • Desfiguran el auténtico paisaje urbano por su gran número.

Fastidios para el turista

  • Visita sentado encima de un motor muy ruidoso y contaminante.
  • Servicio bastante caro (30 euros la media hora) y de calidad pésima, ya que el discurso y el nivel de lengua de los "guías-conductores" suele ser lamentablemente superficial.
  • Limitaciones, como todos los vehículos con ruedas antes citados.

Soluciones

  • Lisboa se conoce y se visita principalmente caminando, porque es la única manera de acceder a los rincones más interesantes y encantadores.
  • Si fuese necesario (personas minusválidas), se pueden usar los tuk-tuks eléctricos, silenciosos y no contaminantes.
  • Dar preferencia a conductores de apariencia tranquila y cuidadosa, y que no intentan captar a los turistas de forma agresiva.
Segway
Segway

Segways

A menudo presentado como una solución a los problemas de congestión/contaminación de los centros urbanos, esta maquina es absolutamente inútil y ridícula en Lisboa.

Molestias para los habitantes

  • Irritante para los habitantes, obligados a hacerse a un lado cuando pasa la máquina, ya que el segway consigue meterse por las calles peatonales de los barrios antiguos.
  • Peligroso tanto para el peatón como para el usuario. Este último no suele controlar muy bien la máquina (equilibrio muy precario) por los adoquines y las calles empinadas de la ciudad. La corta formación de 10 minutos en la Praça do Comércio antes de salir es de un cómico embarazoso. Conviene recordar que el propietario de la marca Segway murió al caer por un barranco.

Fastidios para el turista

  • Máquina incómoda, ya que es muy difícil bajar de ella, hay que estar concentrado a la vez en el equilibrio, las historias del guía y el terreno irregular y accidentado de la ciudad.
  • Limitaciones: no permite acceder a las zonas con escaleras, es decir las más encantadoras.
  • De todas las máquinas destinadas al turista, ésta es, sin duda, la que le da el aire más ridículo.

Solución

  • No ser un vago perezoso y caminar.
mas tourism
mass tourism

Turismo borrego

Cualquier grupo de más de una veintena de turistas (aquellos que son acarreados por los grandes barcos cruceros o atraídos por las visitas gratuitas que suelen sobrepasar las 40 personas) causa problemas en los barrios antiguos de una ciudad como Lisboa, cuya configuración urbana y superficie reducida no pueden recibir tales masas.

Molestias para los habitantes

  • Obstruyendo sistemáticamente las callejuelas estrechas de los barrios antiguos debido a su gran número y a sus múltiples paradas para escuchar las historias de sus guías, los grupos representan una molestia cotidiana para los locales que deben esperar o intentar abrirse paso en su propio barrio.
  • La psicología de las masas es lo que es, los grandes grupos de turistas suelen ser muy ruidosos, tanto como sus guías que deben aumentar el volumen para que se les oiga a 20 metros (ya que no hay auriculares en las visitas gratuitas).

Fastidios para el turista

  • El viaje en grupos masivos es lo más antitético del mundo a lo que se podría llamar aventura, ya que no permite nada personalizado, y lleva a las actitudes más borregas que uno pueda imaginar.

Soluciones

  • Dar preferencia a viajes de forma individual o en grupos reducidos.
  • Dar preferencia a actividades/visitas ofrecidas a grupos limitados.
mass media
mass media

Consejos de los medios de comunicación de masas

La popularidad repentina de Lisboa dio lugar a gran numero de webs (blogs y otras) y guías de papel que fueron escritos, con suerte, por algún experto en turismo que nunca entendió la esencia de la ciudad y, si no hay suerte, por algún listillo atrevido con ganas de promocionar algún comercio (publicidad, comisiones, servicios etc.) que pretendía dar consejos.

Fastidios para todos

  • Los "consejos" que ofrecen tales gandules son leídos y creídos por millones de lectores/internautas aunque sean en su mayoría pésimos y todo el mundo corre a agolparse a los mismos lugares. Un ejemplo perfecto de esto es la torre de Belém: recomendada por todas las guías y artículos que hablan de Lisboa, es una visita obligatoria para cualquier turista. Sin embargo, cualquier lisboeta sabe que visitar el interior de esa torre no presenta el mínimo interés y que uno acaba atascado en sus escaleras estrechas y de sentido único.
  • Las "buenas direcciones" que vienen en listas y que nos desvelan aquellos medios dirigidos a las masas dejan de ser buenas en el momento entras en dichas listas, bien sea por el mero hecho de encontrar exclusivamente turistas, bien por la tremenda subida de precios que implica su presencia en esos medios.

Soluciones

  • No fiarse de todo lo que uno encuentra por internet ni en las guías que pretenden desvelar todos los secretos mejor guardados de la ciudad: uno sabe lo que le interesa y se entera de dónde lo puede encontrar paseando por los barrios, hablando con la gente y comportándose como una persona normal y respetuosa, no como un turista que visita el zoo.
  • El sentido común y un mínimo esfuerzo suelen ser suficientes para descubrir las buenas direcciones de la ciudad de Lisboa.
  • Imprevistos y riesgos son los fundamentos del viaje: no intentar organizarlo todo (fuente de estrés y de limitaciones) y dar pie a que ocurran cosas no previstas son la sal del viaje.
mass tourism
mass tourism

Establecimientos para turistas

El tejido urbano está siendo progresivamente invadido por comercios (tiendas, restaurantes, casas de fado, etc) que lo único que tienen de local es el nombre (y éste a veces está en inglés) y que han sido creados como oferta para una demanda turística uniforme y ultraconvencional.

Molestias para los habitantes

  • Sustitución lenta pero constante de las pequeñas tiendas portuguesas, que eran el encanto y la autenticidad de los barrios antiguos, por tiendas dirigidas al turista.
  • Aumento de los precios de bienes y servicios.

Fastidios para el turista

  • Relación calidad/precio mediocre y empeorando (comida, fado, recuerdos...) en comparación con los comercios locales originales.
  • Más falsos que un billete de 30 euros: se le ofrece al turista una caricatura de folklore y se le considera como un monedero con patas.

Soluciones

  • Esforzarse para salir de las zonas ultraturísticas (Baixa, Alfama, etc.) donde todo el mundo se concentra. Fuera de dichas zonas, Lisboa ofrece muchos locales agradables, originales y auténticos. Sólo hay que andar unos cuantos metros para salir de la zona turística y entrar en la ciudad, ese lugar donde vive gente normal que va a restaurantes normales y a bares normales.
  • Evitar aquellos locales donde el marketing está claramente trabajado para captar al quídam: estética insípida e internacionalizada, menús en varios idiomas, ganchos en la puerta, clientela exclusivamente compuesta por turistas. Al contrario, dar preferencia a aquellos locales a los que van portugueses y donde el menú viene en su idioma original. Si no se entiende el menú, un diccionario de bolsillo o un poco de valentía darán a menudo lugar a buenas sorpresas y mejores comidas. Eso es Portugal.
mass tourism
mass tourism

Incivilidad

Las vacaciones y el viaje son desinhibidores para muchos turistas, todavía más cuando llegan en grupos grandes. Y, lamentablemente, eso da lugar a actitudes y comportamientos inapropiados o que uno no aceptaría en su propio país.

Molestias para los habitantes

  • Falta de respeto a la vida privada: tomar fotos de la gente sin pedir permiso, obstruir las calles, gritar, tirar papeles y basura por la calle...
  • Delirios de todo tipo: borracheras y despedidas de soltero, escándalos en apartamentos alquilados, gritos y pitadas de los pasajeros y usuarios de los go-cars, tuk-tuks, etc.
  • Codicia (cada vez más frecuente con el turismo de bajo coste) que lleva el turista a negociar los precios esperando siempre que se le dé un descuento ya que en Portugal, todo tendría que ser mucho más barato.

Soluciones

  • Comportarse decentemente, como si uno estuviese en su pueblo o ciudad.
  • Ser discreto: el turista tiene que amoldarse a la vida local, no al contrario.
  • No viajar si no se está dispuesto a gastar algo de dinero para ver, comer, beber, experimentar lo autentico.